martes, 4 de mayo de 2010


Puestos a contar historias ( y aprovechando que no tengo clase ahora mismo) os relataré lo más anecdótico que ha ocurrido en el tercero izquierda últimamente.

Hace unos días, las tuberías estaban algo atascadas, y es que no podíamos poner lavadoras,ya que cuando ésta llegaba al programa 'vaciado' cundia el pánico y diréis ¿por qué? , pues porque al vaciarse,el agua iba directamente a la pila, y claro, su capacidad no es equiparable con la de una lavadora y evidentemente no queríamos tener una piscina en la cocina.
Tras unos días decidimos comprar el típico producto desatasca tuberías, lo echamos súper orgullosos y ansiosos de que nuestra querida pila,volviera a ser la de siempre.
Lo mejor de todo es cuando a los minutos, el suelo de la cocina empezó a llenarse inexplicablemente de agua. ¡Mierda, la lavadora se está yendo! y para más emoción,nuestra inteligente Miriam,se puso a lavar los platos y se electrocutó (tranquilos,no tiene secuelas peores de las que trae por nacimiento).
Tras todo lo sucedido,sacamos la lavadora y empezamos a achicar agua con la fregona.Bajamos los plomos e intentamos desconectar la lavadora,digo desconectamos porque esta tarea nos llevó ,por lo menos, 20 minutos... Os cuento,el caso es que teníamos que meternos bajo la pila,donde seguro,seguro,segurísimo había un monstruo, y claro,todos nos negábamos.


Al final probamos los 3, en mi caso,decidí forrarme de papel higiénico los brazos,ponerme guantes y una bolsa en la cabeza,por lo que pudiera pasar... Miriam siguió el mismo procedimiento,Carlos,al ser el macho valiente,le bastó con una coleta.




Sí,achicamos todo el agua a cubos, Carlos fue el que logró enchufar la lavador a de nuevo y la lavadora no está rota.
Sanos y salvos,os lo prometo.

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